Servicios de Emergencias de Lorca. Más allá del deber
La tierra tembló unos segundos y nada volvió a ser como antes. El reloj marcaba las 17:06:14 del 11 de marzo cuando Laura Begoña Gallego, una operadora de la sala del 112, descolgó el teléfono.
- ¿Oiga? ¡Una explosión, he oído una explosión!
- ¿Puede decirme qué ha ocurrido?
- ¡He sentido una explosión! Ha temblado todo. Veo polvo en la calle, y piedras.
El primer temblor fue un espejismo. A las 18.47 horas, los operadores no necesitaron esperar a que sonase el teléfono. El terremoto se sintió en la sala. La ciudad acababa de sufrir un gran seísmo que dejaba a su paso un triste rastro de dolor y destrucción del que nadie se ha repuesto. Si algo bueno emergió de la ruina fue la respuesta de miles de efectivos que se dejaron la piel en mitigar el desastre y el sufrimiento más allá de la obligación. Los miles de efectivos de los servicios de emergencias que, durante días sin descanso, volcaron sus esfuerzos en ayudar a los lorquinos, fueron auténticos héroes en una de las mayores catástrofes de la historia de la Región.
El devastador seísmo que sacudió Lorca el pasado 11 de mayo dejó a la ciudad herida para siempre. Si fuera posible extraer algo positivo entre tanto dolor, sin duda sería la diligente, humana, profesional e incansable actuación que desarrollaron con una impecable coordinación los diferentes servicios de emergencias (061, 112, personal sanitario, Policía Nacional , Guardia Civil, UME, Cruz Roja, Protección Civil, Policía Local, bomberos, brigadas forestales, voluntarios...) desplegados en la zona. Desde los primeros rescates (imposible olvidar la imagen de la doctora del 061 María José Carrillo sosteniendo en sus manos al pequeño Sergio, de tres añitos, repleto de tierra y piedras y recién huérfano de madre), hasta el mantenimiento de los campamentos que aún hoy siguen siendo el único hogar de decenas de afectados. Miles de efectivos trabajaron durante días, semanas, meses, para ayudar a los lorquinos a recuperar una normalidad todavía ansiada. Su trabajo ayudó a mitigar el dolor y la desesperación de los damnificados, y han dejado para el recuerdo un ejemplo de entereza, valor y profesionalidad difícil de igualar.
Trabajan de sol a sol a lomos de un EC -135 y son un "esencial apoyo” para llevar a cabo rescates en los montes oscenses. La Unidad de Helicópteros número 41 (UHEL-41) de la Guardia Civil vive durante los meses estivales un continuo estado de alerta y preparación debido a la gran cantidad de sucesos que ocurren en el Pirineo aragonés.
Miradas cómplices, voces de mando atenuadas por el trato familiar que causa el trabajar día a día a 15.000 pies, casi 5.000 metros de altura. Al excelente trato se suma la concienzuda inspección diaria de la “herramienta”, un Eurocopter EC-135, estos elementos forman algunas de las piezas esenciales que conforman la UHEL-41. Unos engranajes formados por hombre y máquina que, de sol a sol, en invierno o en verano, vuelan a cualquier rincón del Pirineo, allí donde se les requiere.
Los engranajes están siempre listos, en guardia. Una llamada de los Grupos de Rescate en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil ejerce de resorte para que toda la unidad al completo, pilotos, mecánico y miembro del 061 se pongan en marcha. Un ritual donde la meticulosidad prima ante todo.
“El mecánico realiza una inspección a fondo al iniciarse la jornada, antes de iniciarse el vuelo se lleva a cabo otra revisión; el piloto debe hacer una segunda revisión, sobre todo visual antes de despegar y una vez que el helicóptero está de vuelta se informa de las incidencias y de nuevo se procede a la inspección”, explica el capitán de la UHEL-41, Alberto Rodríguez Martínez. Junto a la mecánica, la observación de la meteorología es fundamental, “leemos las previsiones del tiempo y estamos pendientes de él continuamente, cuando a nosotros nos llega un aviso para prestar apoyo tenemos que analizar, en función de la meteorología, si nos es posible prestar el servicio que se nos pide”, explica el oficial de la Guardia Civil.
La Unidad de Helicópteros de Huesca cubre entre el 85 y el 90% de las misiones de rescate encomendadas, sólo la noche y la climatología adversa evita que la UHEL-41 surque los cielos de la provincia altoaragonesa. Rodríguez Martínez es capitán por escalafón militar pero además cuando ocupa los mandos del Eurocopter EC-135 también se convierte en el “capitán” de la nave, “los pilotos tenemos tres factores que debemos controlar siempre en vuelo, la altitud, el viento y la temperatura, a mayor altitud mayor viento y mayor esfuerzo en los rotores del aparato”.
Estos factores, unidos al gasto de combustible y a la carga del aparato, obligan a los pilotos de la UHEL-41, expertos en rescates en montaña por su estratégica ubicación a las faldas de la cordillera pirenaica, a sumar más adversidades y dosis de cautela a su habitual lista de trabajo: estabilizar el helicóptero en un barranco, aterrizar en zonas de hielo en invierno, descender a especialistas del GREIM en picos y paredes. A pesar de las dificultades del terreno, siempre se vuelve a empezar, “del orto al amanecer” y hasta que el depósito aguante. “Tenemos una autonomía de vuelo de dos horas y media y los rescates suelen durar máximo una hora cuarenta minutos”, indica el capitán de la UHEL-41. Este verano de 2009 la unidad ya ha batido su propio récord de rescates, “hemos permanecido 12 horas en el aire”.
Sanitarios en las alturas
No llevan galones ni son militares, pero son uno más cuando cabalgan el viento dentro del Eurocopter, los sanitarios especialistas en rescate en montaña del 061, médicos y enfermeros, forman parte de la punta de lanza del salvamento. Su misión: dar asistencia en el lugar del suceso. Algo que hace “ganar tiempo” a los equipos de auxilio explica el enfermero del 061 Juan García-Lisbona Iriarte. “Nosotros tenemos que ser capaces de seguir a un especialista de montaña de la Guardia Civil en un ascenso a una zona con hielo, en una pared en Riglos o descender por un barranco”, comenta. Buena prueba de estas afirmaciones son los voluminosos bultos que pueblan el interior del helicóptero.
Además de material médico, “todo de plástico para evitar peso”, Juan también lleva consigo casco, arneses, cuerdas, piolet, un traje de neopreno, “muchas veces cuando nos subimos al helicóptero no sabemos si vamos a volver al hospital o a la base, así que es preferible cargar con todo”, explica. Los enfermeros y médicos del 061 forman parte del organigrama que existe en toda la Comunidad; sin embargo, además de ser sanitarios de urgencias en las ambulancias ocupan un lugar en los grupos de salvamento, “normalmente vienen a buscarnos al helipuerto del hospital o a veces estamos con la Guardia Civil en el hangar a la espera de un aviso”, comenta García-Lisbona.
Enfermeros y médicos se enfrentan en el monte a todo tipo de cuadros clínicos, “en verano se suelen atender más lesiones en extremidades, torceduras, esguinces, fracturas y suelen ser muy abundantes, en invierno hay menos rescates pero suelen ser más graves”, asegura el enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Para poder llevar a cabo todo este trabajo en perfecta coordinación entre guardias civiles y enfermeros sólo hace falta una cosa: compañerismo. Juan así lo destaca, “el trato es muy buen bueno, existe un gran compañerismo y confianza y éste no sólo se da durante el trabajo, es normal que enfermeros y guardias civiles compartan actividades juntas, en especial la montaña”.
La “élite” de los aires
La UHEL-41 no sólo cuenta con un helicóptero en Huesca, durante los meses de más actividad (junio, julio y agosto) otro equipo con su respectivo aparato queda acantonado en el valle de Benasque para llevar a cabo misiones de socorro en esa zona.
Aunque su principal actividad se centra en la montaña, los miembros de la UHEL-41 también desarrollan actividades de vigilancia policial en los cielos aragoneses, aunque estos dispositivos siempre son eclipsados por el incesante trabajo que desarrollan entre riscos y gargantas. Y es que los Pirineos son su particular “reino” y a pesar de que no se jactan de ello, sus continuas misiones en los lugares más difíciles de la orografía aragonesa obligan a estos pilotos a ser profesionales en todos los campos de vuelo.
“Es una subida de adrenalina el estabilizar un helicóptero y descenderlo a velocidad mínima por un barranco donde apenas tienes un metro entre la pared y las aspas del helicóptero”, indica Rodríguez Martínez. “Es la unidad de helicópteros dónde un piloto puede demostrar toda su pericia y dónde debe hacerlo para poder llevar a cabo con éxito su misión”.
Son las 11.50 de la mañana. En la base del 061 en el Hospital San Jorge de Huesca suena el móvil del médico que está de guardia para emergencias en la montaña. Hay que salir a un rescate. Empieza el trabajo. Médicos y enfermeros del Salud y agentes de la Guardia Civil forman una extraña y bien avenida pareja que suma conocimientos y esfuerzos para salvar vidas en el Pirineo aragonés.
Juan Pérez-Niveas, el facultativo de turno que recibe el aviso, evalúa mentalmente la situación a la que previsiblemente se va a enfrentar. De momento, tiene poca información, sin embargo no duda a la hora de seleccionar el material y la medicación que cree que va a necesitar para asistir al accidentado. Cargado con las mochilas medicalizadas, sale hacia la helisuperficie habilitada tras al aparcamiento del centro hospitalario. En pocos minutos llega el helicóptero de la Guardia Civil para recogerle y acto seguido van a buscar al equipo de los grupos de rescate de la zona más próxima al lugar del siniestro.
Muchas dificultades
Aproximadamente el 90% de los accidentes que se registran en la montaña no son graves. "En general suelen ser fracturas, esguinces, agotamientos... cosas banales que se pueden resolver y médicamente no dan grandes problemas", explica el doctor Pérez- Niveas, coordinador del servicio del 061. No obstante, los médicos de montaña se enfrentan a grandes dificultades. La primera es saber qué medicamentos cargar. Hay que ser muy preciso puesto que el helicóptero es pequeño y el vuelo en la montaña no es fácil. Sin embargo, cuando se sale de la base hay que procurar partir con el equipamiento más completo posible "porque no sabes a qué te vas a enfrentar y porque puede surgir otro rescate. Si tuviéramos que volver al hospital se perdería mucho tiempo que puede ser vital", explica el doctor.
El médico del 061 añade que solo cuando se recoge a los rescatadores de la Guardia Civil en su base reciben más datos del accidente, con lo que realizan una última selección del material necesario. "Siempre llevamos la que llamamos 'bolsa de ataque', que contiene la medicación y material fundamental para atender cualquier emergencia".
El lugar del rescate representa en muchas ocasiones otro problema. La pericia del piloto permite posar el aparato en lugares muy abruptos y de difícil acceso. A veces, solo es posible posar un patín en un pequeño saliente de una roca, "y en muy poco espacio, a 3.000 metros de altura y con un precipicio abajo, sorteando el peligro, tienes que atender al herido". En ocasiones, la situación solo permite una rápida estabilización para evacuar a la víctima al lugar próximo más adecuado para atenderlo y poder trasladarlo al hospital o centro de salud, según requiera cada caso.
Aunque la mayoría de los accidentados presentan lesiones no vitales, los médicos de montaña también se encuentran con casos muy graves. "Ahí estás solo. Tienes que hacer de médico, de enfermero, de técnico... A veces los guardias civiles nos echan una mano para monitorizar... pero se pasan malos ratos porque no llegas a todo. Se necesitarían más manos". Lo ideal sería que a las asistencias en rescates de montaña pudieran ir siempre médico y enfermero. Sin embargo, por el momento no es algo que parezca posible, ni por la capacidad del helicóptero ni por razones presupuestarias, según apuntan.
Juan Pérez-Niveas asegura que Aragón es una región puntera en asistencia de montaña y añade que otras comunidades próximas como Cataluña o Navarra no tienen medicalizado este servicio. La mayor parte de los accidentes en la montaña obedecen a imprudencias o al desconocimiento. El exceso de confianza, en el caso de los deportistas más experimentados, también puede acabar en un percance de graves consecuencias.
Vocación, afición y preparación
Vocación por la medicina y afición a la montaña son la base para desempeñar este trabajo para el que los profesionales, después de concluir su carrera, realizan un máster de especialización. Juan Pérez-Niveas asegura que no es imprescindible ser un experimentado escalador o esquiador y tampoco tener grandes conocimientos sobre barranquismo, actividades en las que sí están muy entrenados los agentes de la Guardia Civil que pertenecen a los grupos de rescate. No obstante, "te tiene que gustar la montaña y cuanta mejor forma física tengas, mejor", dice el coordinador médico del 061 en la provincia de Huesca.
Otra de las claves del éxito del servicio de rescate en montaña es la buena coordinación existente entre los profesionales de las dos instituciones que lo llevan a cabo, los pilotos de la unidad del helicóptero y de los agentes de los grupos de rescate de la Guardia Civil, por un lado, y de los médicos y enfermeros del 061 del departamento de Salud el Gobierno de Aragón, por otro. Juan Pérez- Niveas destaca el alto grado de colaboración entre unos y otros y comenta que con asiduidad se realizan programas de instrucción conjuntos.
De vez en cuando, sorprende encontrarse con noticias como estas, en las que se ven involucrados conductores de servicios de emergencia en el ejercicio de su profesión, “llegar al lugar del siniestro, accidente u hospital en el menor tiempo posible y siempre bajo la responsabilidad de proteger sus vidas y las de los demás”. Esta circunstancia difiere en gran medida con la velocidad máxima permitida en núcleos poblados 50 k/h, así como la limitación en el resto de las vías de circulación, entendiendo a su vez que toda práctica inadecuada a la situación real, puede resultar abusiva y susceptible de ser sancionada. Dicho de otra forma hay que tener mucho cuidado con lo que se hace, cuando se hace y porque se hace. Estos tres casos que reseñamos a continuación ilustran estas noticias sorprendentes y causan inquietud en los conductores de los servicios de emergencia. Al final podemos ver algunos artículos y referencias al Reglamento de Circulación y Ley de Tráfico. Que cada cual tome sus propias conclusiones.
Tráfico ha multado a un sargento de Bomberos del parque de Requena, perteneciente al Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, con una sanción de 100 euros por circular a 122 kilómetros por hora en un tramo de la A-3 en el que la velocidad máxima permitida era de 100 kilómetros por hora. Ese mismo día a esa hora el sargento acudía a atender una emergencia porque un camión había volcado y se había incendiado. El radar de la A-3 le captó y le fotografió y la multa llegó a su nombre porque el Consorcio Provincial facilitó sus datos a la Guardia Civil de Tráfico. El hombre ha recurrido pero le ha vuelto a llegar la multa. Reclama que Tráfico discrimine su caso porque el día que fue multado estaba de servicio y acudía a una emergencia. También reclama que el Consorcio se haga cargo de la multa en caso de que la multa siga su curso.
La Dirección General de Tráfico ha impuesto una multa de 100 euros por exceso de velocidad a un bombero del Consorcio Provincial, entidad dependiente de la Diputación de Valencia, cuando se dirigía por la A-3 en vehículo oficial a atender un siniestro. Los hechos ocurrieron el 12 de febrero.
Pocos minutos antes de las 8.30 horas, un aviso del Centro de Coordinación de Emergencias 112 alertaba de un accidente de tráfico en la CV-425 a la altura del término municipal de Macastre. Un camión de basura había volcado y se había incendiado. Bomberos de los parques de Chiva, Requena y Torrent acudieron al siniestro. El accidente no fue tan grave como parecía. El conductor pudo escapar por sus propios medios. En cualquier caso, la dotación del Consorcio permaneció en el lugar de los hechos durante cinco horas, hasta que se controló totalmente el fuego.
El bombero que conducía el todoterreno multado por Tráfico afirmó que «cuando vamos a un servicio, queremos llegar lo antes posible», explicó. En estos casos, los primeros auxilios pueden suponer la vida o la muerte del conductor. Pero, matizó, «eso no quiere decir que vayamos de cualquier manera». «Sin precaución, se puede originar un siniestro más grave del que vas a atender», recalcó el sargento de bomberos. Según explicó, el vehículo iba con las señales luminosas y las sirenas conectadas. «Nos saltamos algunas normas de circulación, como siempre que acudimos a un servicio urgente», afirmó, aunque «siempre con precaución». «A veces coincidimos en la carretera ambulancias, bomberos y unidades de la Guardia Civil. Y nos saltamos la normativa si no hay más remedio», resaltó. Un radar fijo se disparó al pasar el vehículo y la sanción indica que en ese momento circulaba a 122 kilómetros por hora, por lo que ha sido sancionado. 27.05.09 Las Provincias
Retiran el carnet a un conductor de ambulancias de Barcelona que iba más rápido de la permitido a buscar sangre.- EUROPA PRESS. 28.06.2007 20 minutos
Multan al conductor de una ambulancia que iba a 114 por hora debido a una emergencia por la M30. - R. M. 25.01.2008 20 minutos
REAL DECRETO 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación para la aplicación y desarrollo del texto articulado de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, aprobado por el Real Decreto Legislativo339/1990, de 2 de marzo. BOE 20031223 RD1428/2003 de 21 de noviembre - Reglamento General de Circulación
ARTÍCULO 67. Vehículos prioritarios 1. Tendrán prioridad de paso sobre los demás vehículos y otros usuarios de la vía los vehículos de servicios de urgencia, públicos o privados, cuando se hallen en servicio de tal carácter. Podrán circular por encima de los límites de velocidad y estarán exentos de cumplir otras normas o señales en los casos y con las condiciones que se determinan en esta Sección (artículo 25 del texto articulado). 2. Los conductores de los vehículos destinados a los referidos servicios harán uso ponderado de su régimen especial únicamente cuando circulen en prestación de un servicio urgente y cuidarán de no vulnerar la prioridad de paso en las intersecciones de vías o las señales de los semáforos, sin antes adoptar extremadas precauciones, hasta cerciorarse de que no existe riesgo de atropello a peatones y de que los conductores de otros vehículos han detenido su marcha o se disponen a facilitar la suya. 3. La instalación de aparatos emisores de luces y señales acústicas especiales en vehículos prioritarios requerirá autorización de la Jefatura Provincial de Tráfico correspondiente, de conformidad con lo dispuesto en las normas reguladoras de los vehículos.
ARTÍCULO 68. Facultades de los conductores de los vehículos prioritarios 1. Los conductores de los vehículos prioritarios deberán observar los preceptos de este Reglamento, si bien, a condición de haberse cerciorado de que no ponen en peligro a ningún usuario de la vía, podrán dejar de cumplir bajo su exclusiva responsabilidad las normas de los Títulos II, III y IV, salvo las órdenes y señales de los agentes, que son siempre de obligado cumplimiento. Los conductores de dichos vehículos podrán igualmente, con carácter excepcional, cuando circulen por autopista o autovía en servicio urgente y no comprometan la seguridad de ningún usuario, dar media vuelta o marcha atrás, circular en sentido contrario al correspondiente a la calzada, siempre que lo hagan por el arcén, o penetrar en la mediana o en los pasos transversales de ésta. Los agentes de la autoridad responsable de la vigilancia, regulación y control del tráfico podrán utilizar o situar sus vehículos en la parte de la vía que resulte necesaria cuando presten auxilio a los usuarios de la misma o lo requieran las necesidades del servicio o de la circulación. Asimismo, determinarán en cada caso concreto los lugares donde deben situarse los vehículos de servicios de urgencia o de otros servicios especiales. 2. Tendrán el carácter de prioritarios los vehículos de los servicios de policía, extinción de incendios, protección civil y salvamento, y de asistencia sanitaria, pública o privada, que circulen en servicio urgente y cuyos conductores adviertan su presencia mediante la utilización simultánea de la señal luminosa, a que se refiere el artículo 173, y del aparato emisor de señales acústicas especiales, al que se refieren las normas reguladoras de los vehículos. Por excepción de lo dispuesto en el párrafo anterior, los conductores de los vehículos prioritarios deberán utilizar la señal luminosa aisladamente cuando la omisión de las señales acústicas especiales no entrañe peligro alguno para los demás usuarios. 3. Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de graves, conforme se prevé en el artículo 65.4.c) del texto articulado.
ARTÍCULO 69. Comportamiento de los demás conductores respecto de los vehículos prioritarios Tan pronto perciban las señales especiales que anuncien la proximidad de un vehículo prioritario, los demás conductores adoptarán las medidas adecuadas, según las circunstancias del momento y lugar, para facilitarles el paso, apartándose normalmente a su derecha o deteniéndose si fuera preciso. Cuando un vehículo de policía que manifiesta su presencia según lo dispuesto en el artículo 68.2, se sitúa detrás de cualquier otro vehículo y activa además un dispositivo de emisión de luz roja o amarilla hacia adelante de forma intermitente o destellante, el conductor de éste deberá detenerlo con las debidas precauciones en el lado derecho, delante del vehículo policial, en un lugar donde no genere mayores riesgos o molestias para el resto de los usuarios, permaneciendo en su interior. En todo momento el conductor ajustará su comportamiento a las instrucciones que imparta el agente a través de la megafonía o por cualquier otro medio que pueda ser percibido claramente por aquél.
ARTÍCULO 70. Vehículos no prioritarios en servicio de urgencia 1. Si, como consecuencia de circunstancias especialmente graves, el conductor de un vehículo no prioritario se viera forzado, sin poder recurrir a otro medio, a efectuar un servicio de los normalmente reservados a los prioritarios, procurará que los demás usuarios adviertan la especial situación en que circula, utilizando para ello el avisador acústico en forma intermitente y conectando la luz de emergencia, si se dispusiera de ella, o agitando un pañuelo o procedimiento similar. 2. Los conductores a que se refiere el número anterior deberán respetar las normas de circulación, sobre todo en las intersecciones y los demás usuarios de la vía darán cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 69. 3. En cualquier momento, los agentes de la autoridad podrán exigir la justificación de las circunstancias a que se alude en el apartado 1. 4. Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de graves, conforme se prevé en el artículo 65.4.c) del texto articulado.
20081018 – Alcañiz (Teruel) La Ciudad del Motor (Motorland Aragón), se ha convertido durante la mañana del sábado en punto de encuentro e intercambio de los voluntarios pertenecientes a la Red de Emergencias de Voluntarios de protección Civil de la Comunidad Autónoma de Aragón.
La Alcaldesa de Alcañiz Amor Pascual Carceller, ejerció de anfitriona dando la bienvenida a todos los participantes al VIII Congreso de la Red de Emergencias de Voluntarios de Aragón. Tras las presentaciones y entrega de placas a las nuevas Asociaciones de voluntarios se dio paso a las ponencias técnicas del Congreso.
José Luis Navarro, Subinspector de la Unidad de Policía de Aragón nos hablo de los “Aspectos de la Seguridad en Grandes Eventos” desde el punto de vista policial y de seguridad ciudadana en un acontecimiento tan significativo como la Expo Zaragoza 2008.
Sergio Romera y Sergio González, componentes de la Unidad de Rescate Canino de Aragón (URCA), presentaron la segunda ponencia “Búsqueda de Personas entre escombros y Grandes Áreas”, un recorrido didáctico del cometido de esta unidad en situaciones diversas, su colaboración en catástrofes internacionales y ejercicios de entrenamiento con unidades caninas de la Guardia Civil y Unidad Militar de Emergencias.
Pilar García, Directora Médica del 061, mostro la actividad de los grupos operativos del 112 y 061 en su ponencia, “La Importancia de la Coordinación sanitaria en situaciones de Urgencia y Emergencia”. El funcionamiento del Centro de Coordinación de Urgencias CCU y de las diferentes unidades de intervención para facilitar la asistencia médica “in situ”, una respuesta rápida, eficaz y adaptada, según la gravedad del incidente, la proximidad suceso y la disponibilidad de recursos necesarios.
Marta Ferrer, Coordinadora de la Campaña “Montañas Seguras”, comunico con su ponencia “Seguridad en Actividades Deportivas y de Ocio en el Medio Natural” la necesidad de informar y formar a toda persona que participe en actividades relacionadas con el medio natural, observando en todo momento la regla de las cuatro “P”: Previsión, Planificación, Precaución y Prestación, animando a los voluntarios de Protección Civil a difundir el mensaje de responsabilidad en el entorno más cercano.
Finalizo el Congreso con un simulacro del Servicio Preventivo en Competiciones Automovilísticas, colaborando los voluntarios de Protección Civil de la Comarca del Bajo Aragón, personal de pista de la Ciudad del Motor y Helicóptero de Emergencias 112 con base en Teruel.
Cada 10 minutos hay una urgencia médica en la Expo 2008
El 061 tiene destinados en el recinto 69 médicos y 66 enfermeras y auxiliares, que, en turnos, prestan servicio las 24 horas del día. No paran. Los accidentes leves, las picaduras y, sobre todo, las altas temperaturas de finales de junio y principios de julio están dando mucho trabajo a los 69 médicos y 66 enfermeras del 061 que el Salud ha destinado a la Expo. Más de 2.000 atenciones en 18 días Fuentes de la DGA señalan que, entre el 14 de junio y el 1 de julio, se realizaron 2.109 atenciones médicas en el recinto, lo que equivale, aproximadamente, a una urgencia cada diez minutos en horario de apertura del recinto, de 9.30 a 3.00 de la madrugada. En esa franja horaria prestan servicio en cada turno dos médicos, cinco enfermeras y tres auxiliares. Pero la vigilancia sanitaria trabaja las 24 horas, ya que en las horas en que la Expo no está abierta al público hay siempre un médico y una enfermera, por si quienes trabajan de noche precisan alguna atención. En todo momento se cuenta con una UVI móvil, tres vehículos eléctricos y una ambulancia para traslados a hospital.