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22 de julio de 2012

Visionado fotográfico en la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza

Voluntarios de la Unidad Ciclista de la Agrupación de Protección Civil del Ayuntamiento de Zaragoza, asistieron al visionado fotográfico del reportaje realizado por Pedro J. Medrano con motivo del X Aniversario de la Unidad en su actividad cicloturista - cultural "Ruta Canal Imperial de Aragón" Fontellas (Navarra) - Zaragoza (Aragón), desarrollada los días 28 y 29 de abril de 2012.
El visionado organizado por la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, se celebró en la Sede Social de la Asociación siendo presentado por el presidente de la RSFZ, Julio Sánchez; Víctor García, responsable de la UC AVPCZgz; y Pedro J. Medrano autor del reportaje.
A la proyección en exclusiva asistieron la mayoría de sus protagonistas, entregándose a los presentes, información diversa sobre la actividad y su organización. Al finalizar por gentileza de la RSFZ se ofrecieron refrescos aragoneses.
Nota informativa VPCInfoZgz
Comunicar que por motivos organizativos no se pudo anunciar oportunamente este evento y que próximamente se repondrá en lugar y fecha oportuna para que todos los interesados podías verlo.     
 

11 de septiembre de 2011

Las fotografías de aquel 11 de septiembre

Cómo trabajaron los fotógrafos aquella mañana en la que el terror sacudió Nueva York 
No había redes sociales, ni nadie iba por el mundo haciendo fotografias con el móvil para subirlas luego a Internet. Hoy, después de una década, unos atentados como aquellos en una ciudad como Nueva York produciría más imágenes, muchas de ellas tomadas por meros aficionados, que las compartirían sin ningún tipo de filtro a través de Facebook o Twitter. Pero esa mañana de hace 10 años, el trabajo de fotógrafos profesionales fue el que produjo la mayor parte de esas imágenes que hoy recordamos. Esta es la historia de cómo trabajaron algunos de ellos aquel día. 
El último trabajo de un fotógrafo. En la mañana del 11 de septiembre de 2001 el fotógrafo Bill Biggart (54 años) se metió de lleno en la Zona Cero, poco después de que dos aviones se estrellaran contra las Torres Gemelas, en el peor ataque terrorista sufrido por EE UU. Llevaba consigo dos cámaras de carrete Canon Eos-1 y una digital D30 de la misma marca. Biggart, como muchos fotógrafos de su generación, se sentía más seguro en el mundo químico que en el nuevo digital. 
El cuerpo de Biggart fue hallado dos semanas después de los atentados junto a su bolsa con las tres cámaras destrozadas y varios carretes reventados y seguramente expuestos a la luz, lo que les hacía inservibles. Su viuda Wendy , sin saber muy bien qué hacer, llamó a su colega y amigo Chip East, que rescató de la tarjeta digital la mayoría de las 150 fotografías que Biggart tomó. 
A través de ellas, East reconstruyó la última hora de trabajo, la última hora de vida de su amigo. "Está cada vez más cerca, a medida que avanzas [por las fotos] ves la reacción de las personas, cómo la gente se está manejando con todo eso... Todas las fotos de Bill son sobre personas y cómo reaccionan en esta historia", explicaba East en un artículo publicado en The Digital Journalist. 
La última imagen la tomó a las 10.29, cuando se vino abajo el edificio del hotel Marriott, tras la caída de la primera torre. Por la localización de su cuerpo, se sabe que Biggart murió cuando se colapsó la segunda torre.La guerra en casa. James Nachtwey y Steve McCurry, dos fotógrafos con una basta experiencia en zonas de conflicto, se encontraban ese día en su ciudad de residencia, Nueva York. Se pasaban la mayor parte de su tiempo viajando fuera de EE UU, en zonas de conflicto, pero esa mañana el horror que tanto habían documentado se presentó en sus ventanas. 
Nachtwey es un tipo meticuloso y perfeccionista, como se puede ver en el documental War Photographer, en el que se le seguía con una cámara subjetiva mientras fotografiaba en Kosovo o Palestina. La edición de esos trabajos, según se ve en el documental, le llevó días de revisión y vuelta a mirar los contactos. Sin embargo, Nachtwey no ha vuelto a acercarse a las fotos que hizo aquella mañana del 11 de septiembre hasta que este año se lo pidió la revista Time, donde en una entrevista reconstruye esa jornada que se saldó con 27 carretes de fotos. 
Estaba en su loft neoyorquino, en un mañana inusualmente clara, cuando vio como unos vecinos miraban desde un tejado cercano y con gesto atónito hacia la zona de las torres. Desde otra ventana, Nachtwey pudo reconocer el horror tantas veces visto por sus ojos a unos cuantos kilómetros de su casa. Como todos los fotógrafos de esta reconstrucción, no lo dudó y corrió hacia el World Trade Center. 
"Siempre estaba fuera, implicado en las tragedias de otras personas y situaciones difíciles, y volver a América era siempre un refugio", cuenta en Time. "Pero ahora la guerra nos había tocado a nosotros, y pienso que nos convertimos en parte del mundo como nunca lo habíamos sido antes". 
Allí estaba a las 10.29 cuando la primera torre se vino abajo. "Visualmente era impresionante", recuerda en la entrevista, "una de las cosas más bellas que había visto jamás. Pero me iba a matar y no había tiempo de tomar una foto". Nachtwey logró refugiarse en un hotel cercano, asfixiado por el polvo procedente del primer colapso. "Había policías y bomberos haciendo su trabajo, siendo muy profesionales", cuenta, "yo por mi parte recordé lo importante que era tratar de fotografiar. Era lo único que podía hacer, era mi simple tarea". Time ha publicado una selección de ese día, revisada por el propio autor, con fotografías hasta ahora inéditas, que en los dos primeros días superó los dos millones de visitas. 
Steve Mccury se despertó esa mañana a las 6. El fotógrafo de la agencia Magnum no podía dormir porque acababa de regresar de un largo viaje y sufría de jet lag. "Un poco más tarde llamó la madre de mi asistente para decirnos que nos asomáramos a la ventana para ver al World Trade Center en llamas", cuenta en su web. "Lo más irónico era que había cubierto guerras como la del Golfo Pérsico, Líbano, Afganistán, Filipinas y ahora podía tener esas particulares escenas subiendo del noveno al vigésimo piso de mi edificio de apartamentos". 
McCury es de esa clase de fotógrafo que le gusta controlar la luz, el ángulo y todos los factores que componen una fotografía, como la de la niña afgana, su imagen más conocida. "Trataba siempre de manejar todo al mismo tiempo. A veces eso no es posible, como aprendí el 9/11", recordaba recientemente en una entrevista para el fabricante de cámaras Leica. "Ese día, tuve que confiar en mis cámaras reflex porque no podía pensar en ningún tipo de variables de las fotos". 
Sus imágenes, primero distantes, desde esa azotea del edificio donde vivía, y luego en el corazón del horror, mucha más próximas, pueden verse en su blog o en la selección publicada por la revista Slate. Acostumbrado a la tragedia, Mccurry se sintió incapaz de editar con sus propios manos ese trabajo hasta pasados siete años, como confesaba en una entrevista donde explicaba una exposición con imágenes del 11-S inaugurada en 2008.
La imagen controvertida, imágenes icónicas. Richard Drew era ya un curtido fotógrafo en septiembre de 2001. Fue uno de los pocos fotógrafos que el 5 de junio de 1968 pudo fotografiar a Robert Kennedy poco después de ser tiroteado en un hotel de California. No dudó en tomar esa imagen, como tampoco lo haría con una de las imágenes más escalofriantes del 11-S. 
Aquella segunda semana de septiembre Drew tenía el encargo de cubrir, como años anteriores, la Semana de la Moda de Nueva York para AP, la agencia para la que trabajaba. Pronto recibió la orden de dirigirse a las torres gemelas que estaban en llamas. Estaba tomando imágenes, cuando escuchó una voz que le decía "¡Mira!". Instintivamente, Drew apuntó hacia arriba y vio cómo personas se precipitaban al vacío, a sabiendas de que no tenían otra salida. "Hice algo así como cambiar a piloto automático y empecé a tomar imágenes de la gente cayendo desde el edificio", recuerda en una entrevista para AP. Captó una de las imágenes más icónicas y controvertidas del 11 de septiembre: El hombre cayendo. En EE UU solo The New York Times se atrevió a publicar esa imagen, lo que le valió un aluvión de críticas. "Espero que 10 años más tarde la gente sea capaz de mirar esa fotografía", explicaba en una entrevista al diario británico Telegraph. 
Nada se sabe de quién era aquel hombre, que como muchos otros, se arrojó al vacío. Tom Junod intentó averiguar quién estaba detrás de esa imagen en un artículo publicado en Esquire, con escaso éxito. En el campo de la ficción, Don DeLillo se inspiró en aquellas personas que se arrojaron al vacío - se evita la palabra suicidio en estos casos en los medios estadounidenses - para su novela también titulada 'Falling Man'. 
La autocensura de los medios estadounidenses hizo que apenas se vieran escenas de horror, de muertos. Por otro lado, la mayoría de las víctimas quedaron sepultadas entre los escombros, por lo que los cadáveres no fueron tan visibles. Una década después The Atlantic ha publicado imágenes como la que tomó Drew y que hasta hoy no se habían visto en medios estadounidenses. 
Aquella fotografía se quedó a las puertas de ganar el World Press Photo de 2001, el galardón anual más importante del fotoperiodismo. Obtuvo un meritorio tercer puesto en la categoría de noticias de última hora. Con semejante ataque en una de las ciudades con más fotógrafos por kilómetro cuadrado, el 11-S se llevó cinco premios en distintas categorías. Muchas de esas imágenes, 10 años después, siguen en la memoria colectiva, y poca gente se acordará que ese año el galardón se lo llevó Erik Refner con la impactante imagen de un niño muerto de deshidratación en Pakistán. 
El otro gran galardón, el Pulitzer, reservado solo para las fotografías publicadas en medios estadounidenses, se le llevó el equipo del The New York Times por todo el trabajo realizado esos días en su ciudad. 
Gulnara Samoilova, también de AP, vio reconocido su trabajo aquel día con uno de esos cinco galardones del World Press Photo. 
Samoilova se despertó por el ruido de las sirenas de bomberos. Puso la televisión, y se enteró de lo que pasaba a cuatro bloques de su casa. Tomó su cámara, con un objetivo de 85 milímetros. Estaba muy cerca de la primera torre, cuando escuchó cómo alguien gritaba: "¡Corred!". Samoilova se refugió bajo un vehículo, y hasta que no pudo levantarse pensó que había quedado sepultada viva. Cambió de lente, una con mayor ángulo, y cargó otro carrete en su cámara. Fue entonces cuando tomó la fotografía, una de las más representativas del 9/11: en ella un grupo de personas cubiertas de polvo camina perdida poco después de que se desplomara la primera torre. "Me encanta esa foto. Para mí se parece a una escultura. Como congelados", recuerda en una entrevista para la agencia para la que trabajaba. "Me pasé llorando casi a diario", cuenta. Una década después, Samoilova ya no trabaja para la agencia AP y se ha alejado del fotoperiodismo. Hoy documenta la felicidad, en forma de bodas, en su propio estudio. 
El País - Moeh Atitar de la Fuente

22 de febrero de 2011

Imágenes del temporal en la Costa Guipuzcoana (09-11-2010)

Me pasan un interesante enlace con imágenes del temporal que azoto la costa guipuzcoana el pasado mes de noviembre.
Vientos de 140 kilómetros por hora, olas de entre ocho y nueve metros de altura, frío lluvia, granizo, nieve en las cumbres... En Donostia, el Paseo Nuevo quedó cerrado ayer, desde la calle General Jáuregui y no será hasta hoy por la mañana cuando se decida qué hacer con los parques. Hoy también se acordará si se impide el paso a la zona del Peine del Viento. El consistorio donostiarra y otros guipuzcoanos recomendaron precaución en las zonas cercanas a la costa, incluyendo tiendas y negocios...


1 de junio de 2010

Simulacro SAMUR 2010 - Base Aérea Cuatro Vientos (Madrid)


Simulacros como el acontecido el pasado sábado en la Base Aérea de Cuatro Vientos – Madrid, suelen ser punto de encuentro de numerosos profesionales y aficionados de la imagen que actúan como verdaderas unidades autónomas de información y documentación, desarrollando un trabajo realmente útil, tanto para la ilustración del público en general por prensa y televisión, como para el estudio y revisión interna de las imágenes por parte de los grupos de intervención, a fin de adoptar mejoras en la coordinación y el adiestramiento de los diferentes equipos de emergencia, a la vez que se disfruta de un bonito recuerdo.


Así mostramos la referencia que nos hace llegar RTLh televisión – Canal del Grupo Dihemasa a este blog junto con una fotografía de estos profesionales “cazados” que miran a través de sus ojos mecánicos, transformando sus imágenes en información.


Simulacro SAMUR 2010 - Base Aérea Cuatro Vientos (Madrid) - Pedro J. Medrano




Madrid 20100529 - Simulacro que cierra las XIX Jornadas Municipales sobre catástrofes que organiza Samur-Protección Civil. Basado en un hipotético terremoto con diversas réplicas, y su afección a un hotel y diversas infraestructuras cercanas. RTLh televisión Centro. RTLh tv Noticias. RTLh televisión. Grupo Dihemasa.

RTLh Televisión - Grupo Dihemasa

15 de noviembre de 2009

Triage

Mark (Colin Farrell) y David (Jamie Sives) son amigos y experimentados fotógrafos de guerra y se encuentran capturando imágenes de un Kurdistán desgarrado por la guerra. Mark es muy ambicioso y quiere seguir los combates unos días más, buscando la foto del año, pero David está harto de polvo, desesperanza y violencia y le deja para regresar a casa con su mujer embarazada, Diane (Kelly Reilly).
Cuando Mark regresa a casa ensangrentado y lleno de hematomas, se sorprende, aunque en principio no se muestra preocupado al saber que David no ha logrado volver a casa. Elena (Paz Vega), la mujer de Mark, está preocupada por los dos. Mark está exhausto, desorientado y es incapaz de reasumir su antigua vida en Dublín.

TRIAGE, escrita y dirigida por Danis Tanovic, ganador de un Oscar, está basada en la novela Triage, obra del ex corresponsal en el extranjero Scott Anderson, que informaba desde Uganda, Beirut, Chechenia o Bosnia, países desgarrados por la guerra.

TRIAGE se rodó durante la primavera y verano del 2008 en España e Irlanda. Para la producción se utilizaron las instalaciones más novedosas de los estudios de Ciudad de la Luz en Alicante. Jijona, Elche y el Valle del Sabinar en Sant Vicent del Raspeig aparecen en la película. Estas localizaciones fueron el telón de fondo para sustituir al Kurdistán, África y Oriente Próximo. En Dublín se recrearon los años ochenta en las varias localizaciones en las que se rodó TRIAGE, incluyendo Capel Street, North Great George's Street, Henrietta Street y Kildare Street.