4 de febrero de 2009

Boya Augusto González de Linares (Boya AGL)

Santander, 3 de febrero de 2009. El pasado sábado 24 de enero a las 7.00 H. – y después de registrar un oleaje cuya ola máxima fue de 26.13 metros (la altura aproximada de un edificio de siete plantas, y record en aguas españolas) – la Boya Augusto González de Linares (Boya AGL) del Instituto Español de Oceanografía, situada 22 millas al norte de Santander, rompió sus anclajes y quedó a la deriva aunque continuó transmitiendo. El miércoles 28 a las 11.00 H. fue recuperada a 10 millas de San Sebastián y llevada al Puerto de Pasajes. Actualmente se encuentra en el Puerto de Santander y está siendo revisada para comprobar el estado de sus sensores; se prevé que sea fondeada nuevamente en su emplazamiento original en los próximos días.

En la madrugada del viernes 23 al sábado 24 de enero de 2009, durante el violento temporal que azotó casi toda España, la Boya Augusto González de Linares (Boya AGL) del Instituto Español de Oceanografía, registró dos enormes olas: una de 26,13 metros y otra 24.65 m (26 metros corresponde a la altura aproximada de un edifico de viviendas de entre siete y ocho plantas). Como resultado de un oleaje para el cual sus anclajes no estaban previstos, los anclajes de la boya se rompieron y ésta quedó a la deriva. Sin embargo, sus sistemas telemáticos continuaron transmitiendo, lo cual permitió localizarla y rescatarla frente a las costas de San Sebastián.
En fechas próximas será fondeada de nuevo en su emplazamiento original y volverá a emitir en tiempo real importante información científica y práctica de tipo oceanográfico y meteorológico. Los datos de la boya son transmitidos internacionalmente mediante los sistemas de Puertos del Estado y la Agencia Estatal de Meteorología para su utilización en los modelos océano-meteorológicos nacionales e internacionales.

INFORMACION COMPLEMENTARIA
El 27 de Junio de 2007 fue fondeada a 22 millas al norte de Santander (43º 50.67’ N, 003º 46.2’ O) la Boya Augusto González de Linares (Boya AGL) del Instituto Español de Oceanografía (IEO), sobre un fondo de 2.850 m. Desde entonces, y como resultado de los temporales de excepcional intensidad que han azotado la costa norte y gallega de la península durante los otoño/inviernos de los años 2007-2008 y 2008-actual, los registros de oleaje de dicha boya han superado en varias ocasiones el record histórico de los datos obtenidos por la red de boyas de Puertos del Estado, que está en funcionamiento desde 1996.
La altura del oleaje suele caracterizarse por un parámetro llamado “altura de ola significante”, que resulta de la media del tercio de las olas más altas registradas durante el periodo de medida representado (típicamente media hora). Se ha comprobado que la altura significante se corresponde con la altura de oleaje que percibe visualmente un observador, puesto que el cerebro humano inconscientemente selecciona las mayores olas. Las boyas océano-meteorológicas envían cada hora información promedio de ese periodo mediante satélite y para el oleaje calculan internamente la altura significante.
Además, guardan el registro completo del oleaje (72 datos/minuto), pero éste, dado su volumen, no se puede enviar por satélite sino que se descarga cuando se visita la boya para su mantenimiento, normalmente tres veces al año.
El 9 de Diciembre de 2007 la altura de ola significante alcanzó un valor de 11,95 metros, batiendo por primera vez el record de altura de ola significante registrado hasta el momento en aguas españolas. Descargados los datos a posteriori se comprobó que el registro máximo se alcanzó con una ola de 18,82 metros. Posteriormente, durante ese mismo invierno el 11 de Marzo de 2008 la altura significante registrada por la Boya AGL alcanzó un valor de 12,54 metros y la mayor ola fue de 19,77 metros.
En la madrugada del viernes 23 al sábado 24 de enero de 2009, con una presión atmosférica de 980 mbar y una velocidad del viento sostenido de 83 km/h, la altura significante del oleaje volvió a superar los records anteriores con un valor de 14.88 metros. Descargado el registro el día 2 de febrero, tras la recuperación de la boya, se ha constatado que una ola alcanzó 26.13 metros y otra 24.65 m.
Los datos de la boya AGL del IEO son transmitidos internacionalmente mediante los sistemas de Puertos del Estado y la Agencia Estatal de Meteorología para su utilización en los modelos océano-meteorológicos nacionales e internacionales. Parte de ellos están disponibles para todo el público en la web http://www.boya_agl.st.ieo.es.
El Instituto Español de Oceanografía (IEO) es un organismo público de investigación (OPI), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, dedicado a la investigación en ciencias del mar, especialmente en lo relacionado con el conocimiento científico de los océanos, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y el medio ambiente marino. El IEO representa a España en la mayoría de los foros científicos y tecnológicos internacionales relacionados con el mar y sus recursos. Cuenta con una plantilla aproximada de 600 personas y su presupuesto supera los 60 millones de euros. Tiene nueve centros oceanográficos costeros, una estación de biología pesquera, cinco plantas de experimentación de cultivos marinos, 12 estaciones mareográficas, una estación receptora de imágenes de satélites y una flota compuesta por seis buques oceanográficos, entre los que destaca el Cornide de Saavedra, de 68 metros de eslora.
En la actualidad están en construcción dos nuevos buques de 46 metros de eslora y en proyecto un tercero de 90 metros de eslora.

Alturas de ola de 26.13 metros y 24.65 metros registradas por la boya AGL entre las 6 y las 7 de la mañana del 24 de Enero de 2009.

Instituto Español Oceanografía
Boya oceanográfica Augusto González de Linares



3 de febrero de 2009

III Jornadas policiales “Seguridad grandes eventos” – Huesca

Los días 3, 4 y 5 de febrero el Palacio de Congresos y Exposiciones de Huesca acogerá la tercera edición de las Jornadas Policiales que se va a centrar en esta ocasión en la seguridad en grandes eventos. Las amenazas que constituyen este tipo de acontecimientos constituyen un desafío para garantizar la gestión de riesgos y la adopción de medidas preventivas.

Se pretende transmitir la imagen de la seguridad pública en la ciudad y en el conjunto de la provincia a través de la participación de los diferentes cuerpos de seguridad. Se espera la participación de más de 200 personas en estas jornadas.
Durante los tres días se quiere analizar la seguridad como uno de los bienes más preciados por la ciudadanía. La concentración de un gran número de personas en un evento puede constituir una situación de riesgo para los participantes e instalaciones implicadas, de allí la necesidad de una buena coordinación de todos los agentes partícipes en mantener la seguridad.
Además de las diferentes ponencias, se podrá visitar una exposición de gran interés en la que se va a contar con material del GEO (Grupo Especial de Operaciones) y también Unidades Especiales y de Élite que estarán en Huesca con motivo de las jornadas.

PROGRAMA

Martes, 3 de febrero
16:30 horas. Acto de apertura.
17:10 horas. Conferencia: Aspectos legales y protocolos de actuación en grandes eventos, con especial mención a los acontecimientos deportivos. Con Lorenzo Rodríguez, Inspector Jefe del CNP, Jefe de la Oficina Nacional de Deportes.
18:10 horas. Conferencia: Comportamiento de las masas y violencia colectiva. Con Marta Gil Lacruz. Profesora titular del Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza.
19:10 horas. Conferencia: Gestión de riesgos y resolución de emergencias extraordinarias desde el 112-SOS Aragón. Con Fernando Pastor, director del Centro de Emergencias 112-SOS Aragón, del Gobierno de Aragón.

Miércoles, 4 de febrero.
17:00 horas. Conferencia: Seguridad pública y seguridad privada en los grandes eventos. Juan Manuel Vizcaíno Albert, Inspector Jefe del CNP. Licenciado en Enseñanza Superior Militar y Experto policial en Grandes Eventos.
18:00 horas. Conferencia: Intervención y operativa policial antes concentraciones multitudinarias. Luis César Suanzes. Inspector Jefe del CNP, Jefe de la XI Unidad de Intervención Policial.
19:00 horas. Conferencia: Planificación de dispositivos especiales. Tomás Nuevo Curiel. Comisario del CNP, Jefe de la Brigada de Coordinación Operativa de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana.

Jueves, 5 de febrero.
17:00 horas. Conferencia: Coordinación de la seguridad en macro-dispositivos. Alfonso Prieto Vicente, Comisario del CNP, jefe de la Brigada de Protecciones Especiales de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana.
18:30 horas. Mesa coloquio: Problemática en la planificación, coordinación y ejecución de la seguridad en grandes eventos. Modera: Cristina Pérez Diego. Participan: Ramón Zapatero, Subdelegado del Gobierno en Huesca; Fernando Elboj, alcalde de Huesca; Enrique Villarroya, alcalde de Jaca; Antonio Placer; Comisario Jefe Provincial de Huesca; Carlos Crespo, Teniente Coronel Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huesca; y Tomás Nuevo Curiel, Comisario del CNP, Jefe de Brigada de Coordinación de la CGSC.

La improvisación, incompatible con la seguridad en grandes eventos
El comisario jefe de la Policía Nacional, Antonio Placer, apunta que "cuando hay un gran evento hay que estar bien preparados, con una buena prevención de riesgos y con una buena coordinación entre todos los efectivos que participen en el dispositivo". Habla también de "planes específicos de actuación", en caso de que la prevención no funcione al cien por cien.

La planificación es la que manda en la seguridad en los grandes eventos, nada se deja a la improvisación. Alberto Edroso, intendente de la Policía Local reflexiona sobre la coordinación entre los distintos cuerpos que intervienen.

Las III Jornadas Policiales van destinadas a policías; no obstante, también resultan interesantes para profesionales bomberos, de la Cruz Roja,... Por grandes eventos se entienden concentraciones numerosas de personas, como conciertos y acontecimientos deportivos.

Radio Huesca

2 de febrero de 2009

Espectacular tornado en Málaga

La fuerza del viento, entre 117 y 180 km/h., arrancó tejados, derribó árboles y semáforos, aplastó vehículos y provocó más de veinte heridos. El 112 registro 471 incidencias en toda la provincia.

Árboles arrancados de raíz, sobre vehículos estacionados en la calle y cortando el paso a otros que intentaban continuar su marcha. Restos de marquesinas literalmente esparcidas por las aceras, contenedores volcados, farolas, aún encendidas, dobladas por la base y tratando de soportar su peso para no terminar de caer en la calzada. Andamios, semáforos, sillas… El caos se adueñó en la noche de ayer de muchas calles de la capital malagueña

Un pequeño tornado actuó con gran virulencia dejando su rastro de destrucción desde la zona Oeste hasta el Centro, desde la avenida Juan XXIII hasta las calles Hilera y Armengual de la Mota. Como en las imágenes que aparecen en televisión después de una catástrofe, pero esta vez en vivo y en directo. Y en Málaga.

Los autobuses de la EMT no podían continuar con su ruta en los Callejones del Perchel, donde los árboles de la mediana caídos en la vía impedían el paso. Lo mismo ocurría justo unos metros más adelante, en la plaza de la Solidaridad. Las fuertes precipitaciones hacían aún más complicadas las maniobras y las primeras actuaciones de los servicios de emergencia, como la Policía Local, que trataba de retirar algunos contenedores mientras se esforzaba por regular el tráfico por esta zona, devastada. La estación de autobuses se llevó una de las peores partes. La marquesina triangular de la puerta principal quedó destruida y sus restos aún revoloteaban por Mauricio Moro, donde tampoco se podía circular por culpa de varios árboles en medio de la calzada.Los pocos ciudadanos que a esa hora estaban en la calle trataban de refugiarse de la tormenta y asistían a este espectáculo dantesco con bastante temor.

Todo ocurrió en cuestión de minutos, en torno a las 21.25 horas, cuando comenzó a soplar una fortísima racha de viento que también fue capaz de destruir los tejados de las naves industriales del polígono San Rafael, en la avenida de Juan XXIII. Allí, los árboles tampoco fueron capaces de mantener la verticalidad. Ni en la calle La Unión, donde algunos vecinos pertrechados de paraguas e impermeables evaluaban los primeros daños en sus vehículos por culpa de las ramas y troncos caídos sobre lunas y capó. También se desprendieron parte de andamios, vallas de obra y toldos de las terrazas de las cafeterías de la zona.

La avenida de Andalucía también sufrió daños, con palmeras arrancadas de cuajo junto al monumento al Padre Arnáiz, entre el Banco Santander y El Corte Inglés.

Europa colapsada

Europa se encuentra colapsada por las fuertes nevadas caídas hoy, lunes 2 de febrero.

El mayor aeropuerto de Europa, el de Heathrow, situado a 22 kilómetros de Londres, se ha visto obligado a cerrar sus dos pistas en una jornada caótica para las comunicaciones en varias capitales europeas.

Londres ha quedado paralizado por la mayor nevada registrada en los últimos 18 años. La mayoría de las líneas de metro han quedado suspendidas, no circulan los autobuses y los principales aeropuertos del reino estan paralizados.

El aeropuerto de Heathrow, se prevé que permanezca cerrado hasta las 17 (GMT). London City, en el centro de la ciudad, permanece cerrado desde primera hora de la mañana y los de Gatwick y Stansted sufren retrasos y cancelaciones de vuelos.

Las autopistas de entrada a Londres experimentan atascos de varios kilómetros y dos de las principales vías sufren retenciones debido a que dos camiones han quedado atrapados en la nieve. Todos los autobuses de la capital británica han sido retirados del servicio, y sólo una de las 11 líneas de metro funciona con normalidad.

La Oficina Meteorológica británica ha anunciado "condiciones severas" en el sureste del país, que sufre su peor nevada desde principios de los 90 y es la zona más afectada por el temporal. Los servicios de trenes que acceden a la capital británica han sufrido también las consecuencias del temporal, y muchas de sus líneas han sido suspendidas.

Francia
En París, las principales autopistas de acceso a la capital sufren atascos de hasta 30 kilómetros y los aeropuertos de la ciudad experimentan severos problemas debido a las fuertes nevadas. El primer vuelo desde la capital no ha podido salir hasta las 9.00 de Orly, donde se acumulaban retrasos de hasta dos horas. Las autoridades francesas mantienen la alerta naranja en 34 provincias del norte y del este del país.

Italia
Milán sufre también las consecuencias de la nevada, que ha provocado atascos en las autopistas y retrasos y cancelaciones de vuelos en los aeropuertos de Malpensa y Linate.

1 de febrero de 2009

¿Porqué no hacemos caso a las alertas?

Asistimos a un otoño y a un invierno "como los de antes", en los que día si y día también se producen alertas meteorológicas por nieve, lluvia, viento, niebla o frío. ¿Entienden los ciudadanos el lenguaje de los avisos?, ¿hacen caso de las alertas?. En muchas ocasiones las ignoran y el pasotismo parece ser la respuesta.

Pero no sólo. La descoordinación entre administraciones y organismos responsables de las alertas climatológicas, objeto de polémica política en las últimas semanas, ha jugado un papel negativo en la comunicación a la población en el que, según Ángel Rivera, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), "está siendo el invierno más duro de los últimos quince años".

Cientos de conductores han quedado atrapados en las carreteras a consecuencia de las nevadas, pero además una docena de personas han muerto como consecuencia del temporal de viento del pasado fin de semana, y en Gijón, las olas de diez metros se llevaron a un turista que hacía fotos a tan inusual espectáculo.
Son también significativos los datos que aporta la Dirección General de Tráfico, según los cuales el sábado 10 de enero, veinticuatro horas después de la nevada que colapsó Madrid, 125.015 vehículos salieron a más de 40 km de la capital. Sólo un 30% menos de los 197.697 que lo hicieron el sábado siguiente, cuando ya había remitido el temporal.

"A mí no me va a pasar"
"Mientras no se haga un trabajo de investigación sobre por qué la gente sale cuando no tiene que salir, si recibe o no la información adecuada, estaremos trabajando de oído y moviéndonos en el campo de la suposiciones", explica Luis Montoro presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial.
En España -dice- hay una dispersión de políticas en este tema que en otros países no existe. "Falta una unificación, un protocolo donde estén muy claras las responsabilidades de cada uno, que a su vez facilite trasladar una buena información a la población", subraya el también catedrático de Seguridad Vial de la Universidad de Valencia.
Ante las alertas -explica- los ciudadanos reaccionan como lo hacen ante los accidentes de tráfico: están ahí pero 'a mi no me va a pasar', y se convencen con otros argumentos como 'seguro que por mi zona no hay nada' o 'con mi todoterreno puedo afrontar todo tipo de adversidades'.
En la misma idea abunda el portavoz de (AEMET): "hay gente joven que no ha vivido la crudeza de los inviernos de antes. La memoria histórica es muy frágil y no recordamos lo que pasó en años anteriores. Entonces la gente piensa que los meteorólogos estamos exagerando y que 'esto no me puede pasar a mi'".
Luis Montoro cree que hace falta una "información masiva" para que la población sepa lo que tiene que hacer. "Hay una parte de responsabilidad de las administraciones, pero los ciudadanos tienen también la obligación de formarse e informarse".

¿Demasiada comunicación?
El portavoz de AEMET, cree que ahora el gran problema es, precisamente, el de la comunicación, "incluso más que mejorar las predicciones, en lo que estamos siempre como cualquier ciencia que va evolucionando".
"Hay un gran conflicto con el lenguaje, dice. Cómo perciben los ciudadanos nuestra información, qué no entienden, cómo reaccionan ante nuestros datos, qué quieren recibir y no lo hacen, si llegan de manera asequible, si los entienden...".
Por ello, en la AEMET trabajan en la creación de un grupo multidisciplinar con tres actores: meteorólogos, que deberán hacer un esfuerzo para ser más claros, más gráficos; medios de comunicación, que deberían vencer las limitaciones de tiempo y espacio para transmitir lo esencial; y sociólogos y psicólogos sociales que estudien el comportamiento de la gente.
Sería muy importante "recuperar el agua que se queda en la tubería", señala Rivera haciendo un símil con lo que, a su juicio, ocurre entre la información de la que disponen los meteorólogos y la que recibe el ciudadano. "Se pierde mucha información en la tubería de la comunicación".
El catedrático Luis Montoro propone que se establezca un sitio claro, de fácil acceso, donde se ofrezca información en tiempo real. "En otros países, sobre todo en los nórdicos y en Estados Unidos, es habitual un gran pacto con los medios de comunicación cuando se prevé un problema climatológico de envergadura", explica.
Pero sobre todo "lo que hacen otros países con estos problemas es aprender. Lo que no puede ocurrir es que año tras año se repita lo mismo. Cuando ocurre algo que puede costar vidas, que afecta tanto a los ciudadanos, !investiguese!", concluye Montoro.

"De la normalidad a la alarma"
El psicólogo clínico Luis Muiños cree que la explicación de por qué algunos ciudadanos hagan caso omiso de las alertas es que "al ser humano le cuesta mucho pasar de la normalidad a la alarma".
"La situación de emergencia -explica a EFE- requiere muchísima energía mental, dejar de utilizar automatismos, hábitos, cosas que hacemos sin pensar, para pasar a pensarlo todo".
Por otro lado -subraya- "no es tan fácil saber cuando debemos alarmarnos, y además hay una cuestión social: se trafica con nuestros miedos y se utilizan con determinados fines".
Coincide este especialista en que "todos tenemos un cierto sesgo de invulnerabilidad. Creemos que las cosas negativas nunca nos van a pasar a nosotros, que controlamos. Es el mismo mecanismo que ocurre con el consumo de drogas, o con los accidentes de tráfico. Y es muy difícil romper esa situación".

En un terreno más práctico "hay que transmitir a los usuarios la necesidad de que estén preparados", señala a EFE Antonio de Lucas, coordinador de Seguridad Vial del RACE.
Recomienda para ello revisar el vehículo todo el año, no sólo para las vacaciones de verano, haciendo especial hincapié en el limpia parabrisas, el estado de los neumáticos y de los frenos, porque "la climatología adversa hace que las situaciones en carretera se agraven".
Es fundamental -dicen en el RACE- que los conductores lleven cadenas y las sepan poner porque, según un estudio de esta organización, el 67% de los usuarios reconoce que no sabe. Otro 72% dice abiertamente que no esta preparado para conducir bajo condiciones climatológicas
adversas.
Ya en carretera, señala de Lucas, lo que funciona es la información a tiempo real:que los paneles de información variable nos indiquen realmente la situación del tráfico, y que la Guardia Civil esté a pie de carretera.
Este experto del RACE coincide en que cuando ha pasado el problema "hay que analizarlo y establecer unos criterios para evitar situaciones similares en lo sucesivo".

Heraldo de Aragón
Fundación Española para la Seguridad Vial