Interesante video presentado en la I Jornada de Comunicación Audiovisual y Salud celebrada en el pasado 22 de octubre de 2011, en la Escuela Nacional de Sanidad - Madrid y enlaces de los coordinadores del grupo de trabajo virtual.
#videosysalud recoje la intuición de muchos profesionales sanitarios que creen que el lenguaje audiovisual es válido para comunicarse con pacientes y otros profesionales.
La potencia que da el formato audiovisual a la hora de transmitir una idea o concepto es una riqueza que debe ser rescatada para mejorar por un lado la atención a pacientes, la promoción de la salud y por otro la formación continudada o la capacitación profesional.
Un trabajo de grupo multidisciplinar en internet que se presento en Madrid el 22 de octubre con el objetivo de aprender y mejorar este canal de comunicación y su lenguaje para que cualquier profesional sanitario que lo desee pueda usarlo para comunicarse con su organización sanitaria, sus compañeros de trabajo, para docencia o para pacientes.
La Organización Colegial de Enfermería y su Escuela de Ciencias de la Salud aprovecharon el simulacro de evaluación final del Curso de Expertos en Urgencias y Emergencias (23 junio), para presentar el 'Decálogo de actuación ciudadana ante emergencias sanitarias por accidente'. Diez pasos esenciales y vitales que cualquier ciudadano debe recordar para poder actuar de la forma más eficaz posible ante un accidente o emergencia.
Decálogo
1. Asegurar la escena Se trata de conseguir que la escena del accidente no sea causa de nuevas desgracias. Algunos consejos pueden ser: señalizar la escena mediante los triángulos de preseñalización de peligro y/o a través de las luces de emergencia de los vehículos y/o con conos, o, en caso de que el accidente se produzca en una curva sin visibilidad, situar a una persona al inicio de ésta para advertir a los conductores que van llegando. Si es necesario, se debe dar paso a los conductores para que se mantenga la fluidez del tráfico y evitar nuevos accidentes. En caso de llegar a un accidente en el que las víctimas ya están siendo auxiliadas, seguir la marcha sin detenerse.
2. Pedir ayuda inmediata al sistema de emergencia - (llamar al 112) Desde que una persona sufre un accidente, el tiempo corre en su contra. Se debe avisar al sistema sanitario cuanto antes; de lo contrario, existe la probabilidad de que la persona accidentada no llegue a recibir la asistencia sanitaria que precisa a causa de un aviso tardío. Se debe llamar al servicio de urgencias y emergencias 112 y responder a sus preguntas intentando dar la mayor cantidad de información posible tanto sobre la víctima como sobre el accidente.
3. Aproximación al paciente accidentado Se trata de valorar los peligros potenciales para la integridad propia y la del paciente en la escena del accidente. Se deben neutralizar todos los peligros potenciales y apartar a las víctimas de ellos en caso de peligro. Prestar atención especial a charcos de gasolina o material inflamable (no permanecer nunca de pie sobre ellos), fuegos (ponerse en contra del viento, nunca a favor), ver si hay cables pelados que puedan generar un cortocircuito (en accidentes contra postes eléctricos o farolas) y apagar la llave de contacto del vehículo en caso de que éste o algunos de sus elementos (motor, focos o limpiaparabrisas) estén en marcha.
4. Si no existe riesgo para el paciente, no moverle En caso de una lesión medular (columna vertebral), por ejemplo, una incorrecta movilización de la víctima (tanto si se encuentra dentro como fuera del vehículo) puede tener consecuencias muy graves para su futuro. Si no hay riesgo para el paciente, es aconsejable esperar a que le mueva el personal sanitario.
5. “En caso de accidente, no me quiten el casco” Esta frase tan popular es una norma de obligado cumplimiento cuando el accidentado lleva puesto un casco. En ocasiones ocurre que tras un accidente se producen graves lesiones las cuales al intentar extraer el casco por manos inexpertas, se pueden agravar provocando lesiones medulares irreversibles con consecuencias tan graves como una tetraplejia. Hay que esperar la llegada de los equipos sanitarios para que ellos tomen la decisión de quitarlo o no.
6. Valorar al paciente 6.1. Comprobar si está consciente o inconsciente. 6.1.1. Si está consciente: interrogarle acerca de qué es lo que le ha pasado y cómo se encuentra, y actuar en consecuencia, tranquilizándole y quedándonos a su lado en todo momento. 6.1.2. Si está inconsciente: pasar al punto 6.2. 6.2. Comprobar la respiración y el pulso cardíaco. 6.2.1. Si respira y le late el corazón: mantener al paciente en una posición neutra, vigilándolo continuamente, hasta la llegada de los servicios de emergencia. 6.2.2. Si no respira y/o no le late el corazón, pasar inmediatamente al punto 7.
7. Estabilizar a la víctima 7.1. Desobstruir la vía aérea. Se trata de que no haya ningún obstáculo ni en la boca ni en la garganta que dificulte o impida la entrada de aire a los pulmones. Es muy común que la propia lengua de un paciente en inconsciencia, por su propio peso, esté bloqueando la garganta, por lo que es conveniente siempre: 7.1.1. Estando la víctima boca arriba, traccionar de la mandíbula hacia arriba con cuidado de no mover en ningún momento el cuello del paciente. 7.1.2. Abrir la boca de la víctima y asegurarse tirando con la mano de la lengua que no está caída, liberando así el paso de aire a la garganta. Siempre con cuidado para no mover el cuello de la víctima. 7.2. Ejecutar la maniobra de resucitación cardio-pulmonar. 7.2.1. Si es adulto: 30 masajes cardíacos por cada dos insuflaciones de aire. 7.2.2. Si es un bebé (lactante): 3 masajes cardíacos por una insuflación de aire. Compresión torácica: arrodillado perpendicularmente a un lado de la víctima, a la altura del pecho, colocar el talón de una mano sobre la mitad inferior del esternón (hueso longitudinal situado en la parte anterior del pecho) del paciente y la otra mano sobre el dorso de la anterior a la vez que se entrelazan los dedos. A continuación, con los brazos estirados, comenzar a realizar compresiones rítmicas hundiendo el pecho del paciente entre 3,5 y 5 centímetros, hasta que el paciente recupere el ritmo cardíaco o lleguen los servicios sanitarios. Insuflaciones: tras desobstruir la vía aérea (ver 7.1.), con una mano apoyada en la frente, pinzar la nariz hasta cerrarla y con la otra traccionar hacia arriba de la mandíbula. A continuación, coger aire abundante e insuflarlo en la boca del paciente sellando con nuestros labios la boca del paciente comprobando que el pecho se llena con nuestras insuflaciones.
8. Acompañar en todo momento al paciente La víctima está pasando por unos momentos duros en los que, en el peor de los casos, su vida corre peligro. Se debe permanecer a su lado acompañándole, darle conversación si es posible, observar su evolución y vigilar que no haga ningún comportamiento indebido incluso cuando está inconsciente.
9. No dar alimento ni bebida al paciente A pesar de lo que pueda pedir la víctima, no se le debe dar en ningún caso alimento o bebida (incluida agua) o cualquier tipo de medicación hasta la llegada de los servicios sanitarios.
10. Transferir el paciente al personal sanitario Tras la llegada del personal sanitario, se les debe informar de todo lo sucedido, principalmente, cómo se ha producido el accidente y cómo se ha atendido a la víctima o víctimas. Tras informarles convenientemente, la persona se debe poner a disposición del equipo sanitario para colaborar en todo lo que pueda precisar.
La explanada donde habitualmente se instala el mercadillo en Pozuelo de Alarcón (Madrid), cerca del Centro de Salud de la calle San Juan de la Cruz, acogió el martes 23 de junio, un simulacro de emergencia sanitaria grave por accidente de tráfico múltiple, organizado por la Escuela de Ciencias de la Salud de la Organización Colegial de Enfermería. El ensayo sirvió como ejercicio de fin de curso para evaluar la aptitud de los enfermeros que se han preparado como expertos en Urgencias y Emergencias en colegios de Enfermería de toda España.
Junto a 350 alumnos de la Escuela de Ciencias de la Salud, 120 de los cuales actuaron como víctimas simuladas, intervinieron en total 500 profesionales entre miembros de la Policía Municipal de Pozuelo, Servicio de Emergencias del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (SEAPA), Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos, servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid (Summa-112) y Servicio de Asistencia Municipal de Emergencias y Rescate (SAMER).
El ejercicio contó con una puesta en escena de una decena de vehículos accidentados (entre ellos un autobús, varios turismos y una furgoneta), 16 vehículos asistenciales de emergencias sanitarias (UVI móviles), un camión de catástrofes, unidades de bomberos, un hospital de campaña y tres helicópteros de salvamento.
"Estas situaciones desgraciadamente pueden suceder en cualquier momento y de hecho nos sería la primera vez que sucede un accidente con múltiples víctimas, por lo tanto los profesionales sanitarios tienen que saber muy bien qué es lo que deben de hacer, cómo deben actuar y tener la formación y la experiencia para poderlo hacer", declaró a Europa Press el director gerente del SUMMA 112, Pedro Martínez.
EFECTOS ESPECIALES Y ABSOLUTO REALISMO
El objetivo del simulacro fue reproducir "con absoluto realismo" todos los detalles que acompañan a catástrofes como la simulada hoy, de ahí que hubiera quienes simularon ser heridos encerrados entre amasijos de hierro para que los profesionales actuasen en un ambiente de caos y desesperación. Además, contó con la participación y el asesoramiento de destacados especialistas de toda España en materia de Urgencias y Emergencias, que diseñaron un simulacro con las máximas cotas de realismo posible.
Para conseguirlo se adoctrinó a los actores que hicieron de víctimas para actuar de forma similar a estas emergencias. También se contó con efectos especiales y maquillaje diseñados por profesionales del cine: explosiones, fuego intenso, humo, heridas graves o sangre. El ejercicio simuló una gran colisión fortuita en una autovía española en plena hora punta. La asistencia se realizó en diferentes circunstancias, incluyendo situaciones extremas como coches volcados, politraumatismos que requerían inmovilización y transporte por helicóptero.
El equipo multidisciplinar de profesionales participantes se coordinó en segundos para salvar el mayor número de vidas posible, procuró la mejor asistencia y resolvió la situación de la forma más rápida y eficaz. Además, se vieron obligados a redistribuir las fuerzas de acción y actuar ante situaciones nuevas de extrema gravedad que se desencadenaron por sorpresa. SEAPA - Protección Civil de Pozuelo puso en funcionamiento un Puesto Médico Avanzado sanitario itinerante (PMA) con el distintivo de uso en situaciones de emergencia o catástrofe, aunque también es preventivo, por lo que se puede montar en lugares con gran afluencia de público.
Compuesto por una tienda hinchable de 45 metros cuadrados, da asistencia sanitaria y se puede utilizar como puesto de mando o control, además de albergue de emergencia. Su principal ventaja es que su fácil montaje permite que cuatro sanitarios puedan tener operativo el puesto para atender a las personas heridas en 11 minutos.
DECÁLOGO PARA ACTUAR ANTE EMERGENCIA O ACCIDENTE
La Organización Colegial de Enfermería y su Escuela de Ciencias de la Salud aprovecharon el simulacro para presentar el 'Decálogo de actuación ciudadana ante emergencias sanitarias por accidente'. En el mismo se recogen diez pasos para que cualquier ciudadano, en caso de encontrarse ante una emergencia sanitaria o un accidente, pueda ayudar a salvar vidas actuando de la forma más eficaz posible.
"Queremos enseñar a los ciudadanos a saber qué es lo que deben hacer ante una situación de emergencia por accidente, porque conociendo los diez simples pasos que contiene el decálogo sabemos fehacientemente que pueden salvar vidas. Nuestro objetivo principal es que sepan cómo actuar ante un accidente sin exponer su vida y la de los demás al peligro", afirmó Máximo González, presidente de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Organización Colegial de Enfermería. El Consejo General de Enfermería llevará a cabo una primera edición de 500.000 copias del decálogo en diferentes formatos, que serán repartidos por los propios profesionales de enfermería a los pacientes y familiares en hospitales y centros de salud donde desarrollen su actividad asistencial.
"Silencio". En el suelo yacen más de una veintena de personas. Una joven, aturdida, se levanta pidiendo auxilio y empiezan a salir gritos de muchas bocas. Dos coches se han estrellado, arrollando a su paso a varios viandantes. En total hay 30 heridos, entre ellos varios con traumatismo craneoencefálico, fractura de médula y una embarazada de siete meses. Se activa la alerta integral ante catástrofes y al poco tiempo llegan los efectivos, con el nervio puesto en el cuerpo aunque muchos con caras sonrientes.
No es cinismo; se trata de un simulacro de accidente múltiple, la prueba final del curso de expertos en urgencias y emergencias del Colegio de Enfermería de Zaragoza, en el que participan 62 alumnos. El escenario no era otro que la explanada del helipuerto del hospital Militar (el supuesto implicaba que ocurriera en un espacio semirural), pero aún sabiendo que todo era fingido, los estudiantes que hacían de víctimas se metieron tanto en el papel que la tensión se acercaba mucho a lo real.
El protocolo Después de dividir en sectores el terreno, dos alumnos se encargaron de una labor fundamental: el triaje, esto es, la clasificación continua de las víctimas según su gravedad: rojos los más graves, seguidos por amarillos y verdes. El negro se reservaba para los fallecidos. Entraban en acción las enfermeras, que tenían que lidiar con personas con ataque de ansiedad. "¡Ayúdeme, mi hermana se está muriendo!", gritaba una afectada que tenía hasta lágrimas en los ojos.
Con un maquillaje extremadamente realista, las víctimas ejercían el papel que tenían asignado, e incluso la embarazada se puso a dar a luz a causa del accidente. Al mando de la operación se encontraba Javier, uno de los pocos enfermeros, que se encargaba de gestionar a los efectivos. La escasez de recursos usual en las catástrofes fue un reto para las enfermeras, que en varios casos inmovilizaron cuellos con prendas de ropa. Si bien los alumnos echaron en falta a la Policía y los bomberos, el simulacro fue un acercamiento muy real a lo que algún día vivirán.
El pasado lunes la periodista zaragozana Elisabeth G. Iborra estuvo presentando su libro ‘Anécdotas de emergencias’, en una céntrica librería de Zaragoza. El libro en cuestión da a conocer historias que viven estos equipos.
Les tiran petardos, vasos y hasta botellas. Como poco, son objeto de mofas, de insultos o de gamberradas que dificultan su trabajo. Ese es el pago que reciben en demasiadas ocasiones los equipos sanitarios, de protección civil y efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que velan por nuestra seguridad en los grandes acontecimientos festivos, musicales o deportivos. “Esta sociedad está lo suficientemente loca como para poner a prueba su profesionalidad y su paciencia, pero ellos cumplen siempre de forma impecable con su deber”, asegura Elisabeth G. Iborra, una periodista nacida en Zaragoza y residente en Barcelona, que convivió con estos equipos de emergencias en eventos como la Feria de Abril, Rock in Río, los Sanfermines o la celebración de la victoria de España en la Eurocopa.
Fruto de este trabajo de campo es el último libro de esta periodista free lance, ‘Anécdotas de emergencias’, que acaba de publicarse en la Editorial Styria y que está precedido por el éxito editorial de su obra anterior, ‘Anécdotas de enfermeras’, con más de 31.000 ejemplares vendidos. “Es muy poco conocida la labor que realizan estas personas, cuya vocación y dedicación es digna de encomio. A través de sus experiencias, intento hacer un análisis crítico de esta sociedad y de sus comportamientos, aportando además un toque de humor”, señala la autora del libro.
“¿Por qué hay tanta gente que confunde la diversión con el gamberrismo?”, o “¿cómo se puede pasar tan fácilmente de la celebración y la farra al incivismo e incluso a la violencia?” son algunas de las preguntas que a menudo se planteaba Elisabeth cuando acopiaba datos para su libro. Por ejemplo, relata la paradoja de que para celebrar el triunfo de la selección española en la Eurocopa multitud de jóvenes se lanzasen a las calles de Madrid rompiendo todo lo que pillaban a su paso, haciendo barricadas con los contenedores y lanzando piedras, botellas o lo que hubiera a mano contra la Policía.
Otro acontecimiento en el que la diversión culmina a menudo en violencia gratuita y lesiones es San Fermín, aunque la periodista asegura que “numerosos sucesos luctuosos se intentan esconder tras frías cifras estadísticas para no dañar la imagen de estos festejos conocidos en todo el mundo”.
Junto a esta denuncia, el libro recoge también las anécdotas humorísticas, aunque a los profesionales no les debe hacer mucha gracia que entorpezcan su labor. Por ejemplo, cuando al bombero que está apagando un fuego le quitan la manguera o cuando a los sanitarios de una ambulancia de guardia en un concierto les piden pastillas del día después o preservativos. Un capítulo dedica atención a los consejos que la población debería tener en cuenta cuando asiste a grandes acontecimientos de masas.
1983 -2008 "37.000 ciudadanos atendidos - 2.521 atenciones en el 2007"
1983 - 1 ambulancia Renault 12, ranchera y un médico.
2008 - 3 uvimoviles, 10 médicos y 9 enfermeros.
El pasado jueves 27 de noviembre, se conmemoraron los 25 años de la creación de la unidad de Asistencia Médica del Servicio contra Incendios, de Salvamento y Protección Civil del Ayuntamiento de Zaragoza, dentro de las XVIII Jornadas Nacionales de Sanitarios de Bomberos, celebradas en la capital, (27 y 28 de noviembre). El acto tuvo lugar en el Centro Cultural de la CAI de Paseo de las Damas, reuniendo a un gran número de profesionales y voluntarios de los servicios de emergencia, locales y nacionales. La jornada de conferencias estuvo presentada por el jefe médico, Armando Cester, la concejala de Servicios Públicos, Carmen Dueso y el coordinador de Emergencias de Aragón, José Luis Casado. La jornada comenzó con una introducción visual histórica de la unidad Médica de Bomberos de Zaragoza, y continuo con varias intervenciones técnicas donde se nos hablo en primer lugar de la toxicidad e inhalación de gases en un incendio, su diagnostico, tratamiento y controversias. En segundo lugar los conferenciantes analizaron la actuación prehospitalaria, la utilización de hidrogel y el tratamiento de las quemaduras en una unidad de quemados. Con esta última ponencia finalizo la jornada formativa sobre el “Tratamiento del Trauma Térmico Severo”.
La Agrupación de Voluntarios de Protección Civil del Ayuntamiento de Zaragoza, estuvo representada por seis voluntarios.
Actualidad sanitaria 13/06/2008.- Enfermería realiza un simulacro para adiestrar a unos 20 alumnos en situaciones de emergencia.
Diez heridos, tres en estado crítico, cinco graves y dos leves, es el balance de la colisión de dos coches que tuvo lugar ayer a medio camino entre Ejea de los Caballeros y Tauste. Las UVI móviles de Ejea y Tudela, una ambulancia, atendidas por cuatro médicos, cuatro enfermeros y seis técnicos de transporte sanitario, estabilizaron a los heridos a lo largo de 60 minutos, que se recuperaron sin secuelas. Bastó un poco de agua y jabón para borrar la enorme cantidad de maquillaje que simulaban diferentes traumatismos, moratones enormes y sangre que manchaba piel y ropas.
Este fue el panorama que se vivió durante una hora y media en la explanada del hospital Militar de Zaragoza, donde se llevó a cabo un simulacro de un accidente múltiple por un total de 20 enfermeros que han participado en el curso de experto universitario en Urgencias y Emergencias, y que se ha impartido en la sede del Colegio de Enfermería de Zaragoza con un total de 250 horas teórico-prácticas.
"Hemos simulado el accidente en unas condiciones difíciles, como puede ser en el medio rural, y con recursos escasos. En el supuesto se ven afectados dos automóviles que, como consecuencia de una colisión fronto-lateral, resultan diez heridos de diversa consideración", señaló José Manuel Aguilón, enfermero docente del curso, que trabaja en el 061 de Galicia. Según el planing del programa, los recursos asistenciales fueron llegando según lo previsto. La primera en llegar fue la UVI móvil de Ejea, a los diez minutos del suceso. Tres minutos después, un equipo médico de Primaria de Tauste, en coche. Un minuto más tarde, una ambulancia de Ejea, con personal de Primaria. Nueve minutos después apareció la UVI móvil de Tudela. El propio Aguilón hacía las veces de centralita del 112, coordinando el envío de recursos.
El simulacro adquirió progresivamente matices de realidad, con el sonido de sirenas de las ambulancias que llegaban, los gritos incesantes de los heridos --cinco en cada vehículo--, incluidos los desesperantes llamamientos de uno de ellos que alertaba de que un compañero no le respondía. Otro copiloto, al que la mercromina le había encharcado la nariz y la ropa, era incapaz incluso de responder a los periodistas, tal era su estado de semiincosciencia tras sufrir un traumatismocraneoencefálico.
Los técnicos trasladaban a uno de los heridos en una camilla portátil hasta la UVI móvil. Ahí quedaba inmóvil y estabilizado, con gotero y mascarilla de oxígeno incluidos. Tan solo delataba a la falsa herida un estornudo, provocado por los rayos del sol.
"Con esta prueba lo que hacemos es poner a prueba a nuestros alumnos, haciéndoles actuar disponiendo de pocos recursos al tratarse de un medio semi-rural, que es la circunstancia que trasforma un accidente en catástrofe", apuntaba el coordinador. "Ellos son los que deben coordinar con el Centro de Emergencias el envío de las ambulancias necesarias y efectuar el triaje de las víctimas, que serán evacuadas en función de su gravedad y de los centros útiles disponibles", puntualizaba Minguijón. El curso, de 250 horas de duración, ha sido impartido por una decena de profesores.